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Philip Semmelweis
La primera vez que se habló de APITERAPIA fue para hacer referencia al uso médico de las picaduras de abejas o apitoxiterapia.
Pero si me detengo a hacer un poco de historia, aquí no es porque los demás productos apiterapéuticos no tengan antecedentes antiquísimos, recordemos el uso del propóleo que hacían los antiguos egipcios, romanos, persas e incas, al igual que de la cera y la miel. Basta con buscar en el papiro de Ebers (1700 a.d.C.) en la Torá (Pentateuco), Profetas y otros libros bíblicos, en los escritos de Aristóteles, Plinio, Dioscórides, Galeno, Hipócrates, Avicena, y demás eruditos de la antigüedad, para trazar los antecedentes conocidos de la apiterapia con productos de la colmena.
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En la historia de la medicina se destaca la figura del médico, Philip Semmelweis pionero de la antisepsia. Cuando en 1847 comenzó a trabajar en el departamento de Obstetricia de la Universidad Imperial de Viena, la mortalidad materna en éste era de 26%. Semmelweis planteó repetidamente que la causa de esa alta mortalidad era la sepsis puerperal provocada por las manos contaminadas de los cadáveres. Sus argumentos fueron rechazados una y otra vez por las autoridades de la Universidad, a pesar de que en 1860 Semmelweis había logrado reducir la mortalidad a casi 0.5%
Semmelweis no logró vencer la oposición a sus argumentos sólidos. En 1865, a los 47 años, murió en un manicomio cerca de Viena.
  
Años después Joseph Lister abogó por la antisepsia quirúrgica y hasta hoy es considerado como el Padre de la cirugía antiséptica.}Similar en muchos aspectos a la historia de Semmelweis fue la vida del médico Philip Terc, padre de la apitoxiterapia. Ambos se llamaban Philip, eran médicos austriacos, casi contemporáneos y tuvieron que enfrentarse al dogmatismo académico de la Viena del siglo XIX.
Ter (1844-1915) nacido en Praporiste, Bohemia, era reumático y sufría de intensos dolores articulares. Un día sentado en su jardín, en 1868, fue atacado de pronto por muchas abejas y a partir de entonces sus dolores comenzaron a desaparecer y los miembros adquirieron nueva movilidad.
A partir de entonces se dedicó a investigar la causa de su sorprendente cura y permaneció durante 10 años haciendo experimentos, pese a ser combatido y ridiculizado por sus colegas.
En 1878 y 1889 presente ante la Universidad Imperial de Viena sus notables conclusiones sobre miles de pacientes tratados con éxito, pero se encontró con un auditorio hostil e intransigente, a tal punto que Terc decide irse de Viena por temor a que lo internaran en un manicomio. No obstante, dejó como testimonio de sus investigaciones varias publicaciones, además de un libro editado en 1910.
Tras el rechazo de las autoridades científicas austriacas a las investigaciones de Terc, otros médicos en Francia, Inglaterra, y Alemania, siguieron sus métodos y reafirmaron sus conclusiones.
Cada vez es más extenso el uso del veneno de abejas en el tratamiento de numerosas enfermedades y se cuentan por docenas los preparados con apitoxina comercializados por la industria farmacéutica
En 1920 se inicia en Japón la acupuntura con abejas; La Apipuntura.